Tener claras las perspectivas en materia de empleo puede incrementar el compromiso y la productividad.
Alguna vez se ha preguntado hasta dónde quiere llegar en el terreno laboral o cuáles son sus metas profesionales.
Según los expertos, una forma de responder a estos interrogantes es elaborar y llevar a cabo un proyecto que le permita alcanzar objetivos trazados previamente.
Un plan de carrera consiste en definir el norte profesional e identificar posibles formas de conseguirlo.
Sin embargo al hablar de plan de carrera existen dos opciones: una que se estructura individualmente y otra desarrollada al interior de la organización donde se labora.
“Una forma de hacerlo es si la empresa ya tiene rutas establecidas, por ejemplo, un empleado financiero puede iniciar como asistente, luego desempeñarse como contador, después pasar gerente financiero y finalmente llegar a vicepresidente.
La otra alternativa es cuando la persona por sí misma traza un rumbo y busca hacer realidad su plan profesional, independiente de la compañía en la cual trabaje”.
Es ideal que el proyecto laboral propio coincida con el estructurado por la organización, porque así las dos partes ganan.
“Se deben tener en cuenta tanto los requerimientos de la empresa como las necesidades de cada individuo, buscando una adecuada alineación entre ambos”.
Si los planes de carrera no concuerdan, el trabajador debe escoger entre lo que ofrece la compañía y las perspectivas individuales.
¿Cómo se hace? Definir motivaciones e identificar tanto fortalezas como debilidades son pasos previos para diseñar un plan de carrera.
Una vez esté clara la información es posible emprender un rumbo laboral.
“Hoy en día, el criterio para tomar decisiones sobre un plan de carrera no es solamente el dinero, porque existen otros factores importantes como el desarrollo laboral y el crecimiento personal”, agregó.
Papel corporativo “Si una compañía tiene un plan de carrera definido, el empleado puede ascender de forma vertical o moverse horizontalmente.
De esta manera, la persona se sentirá realizada, será más productiva y aumentará su nivel de motivación”.
La experiencia influye Los planes de carrera varían de acuerdo con la madurez profesional de las personas, pero en términos generales pasan por las siguientes etapas:
• Establecimiento de identidad. • Ajuste/adecuación/mantenimiento. • Crecimiento • Declive
Sin embargo es recomendable elaborar esta proyección profesional cuando el individuo cuenta con una trayectoria laboral significativa y, de esta forma, existe una base sólida para definir gustos e intereses.
“Entre más experiencia tenga la persona existe un mayor grado de seguridad en las decisiones (…) Un recién egresado se encuentra en una etapa exploratoria en la cual recibe lo que ofrece una empresa, por eso está a la expectativa definiendo qué áreas llaman su atención”.
Finalmente, se recomienda asesorase de un experto para organizar un plan de carrera que ajuste las necesidades profesionales a las posibilidades laborales.
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