Si realmente quiere ser el elegido dentro de un proceso de selección, deberá evitar ciertas actitudes que le restaran las posibilidades.
Hay diversas actitudes negativas que se generan como consecuencia de la impaciencia por obtener la vacante deseada, muchas de éstas ayudan a que la imagen de la persona se vea afectada frente al entrevistador.
A continuación les presentamos algunas actitudes que son inaceptables para las personas de recursos humanos y pueden dar al traste con un buen perfil:
El ausente: Es aquella persona que no asiste a las entrevistas y ni siquiera se toma la molestia de llamar a ofrecer una disculpa o avisar con anterioridad para que la persona encargada del proceso pueda reorganizar su tiempo y asignar una nueva entrevista. Estas personas son referenciadas negativamente para no tenerlas en cuenta en un proceso de selección.
El ocupado: Hay quienes tienen una agenda muy apretada y no tienen tiempo para la entrevista de trabajo. A pesar de que en verdad tienen diversas ocupaciones, se muestran inflexibles en cuanto al horario de la entrevista por lo que los entrevistadores los descartan inmediatamente.
El informal: Aunque ya pasaron los tiempos en que era necesario asistir a la entrevista con vestido y corbata, la imagen es fundamental a la hora de presentarse. Existen los candidatos que asisten a una entrevista de pantalón corto, camiseta y sandalias o aquellos que piensan que van a una fiesta y se presentan demasiado informales. Otros acuden a las entrevistas mascando chicle y permanecen así durante toda la sesión, los más osados hacen bombas pareciéndoles de lo más normal.
El acomodado: Para ciertos candidatos resulta un problema asistir a la entrevista de trabajo por la distancia que le representa, por lo que casi siempre pone algún pero o propone un lugar cercano para que ésta se desarrolle.
El que no lee la oferta: Algunos aspirantes no leen la oferta para la cual se están presentando, haciéndole perder tiempo a los entrevistadores quienes al verificar los requisitos se dan cuenta que el candidato no cumple con las condiciones. Esto les restará puntos para futuras postulaciones.
El mercenario: Hay quien juega a varias bandas y negocia con más de una empresa. Cuando alguien acepta una oferta tiene que considerar todas las variables antes de tomar una decisión y no afectar a su antigua compañía, recuerde que ‘el que mucho abarca, poco aprieta’ y el hecho de salir intempestivamente de su compañía puede originarle una mala imagen y cerrar una puerta que tal vez más adelante puede necesitar.
El mentiroso: Las falsedades están casi siempre presentes en toda entrevista, pero hay quienes contestan a las interrogantes de forma errónea sin percatarse que en su currículo se afirma todo lo contrario.
El inseguro: Por lo general son personas jóvenes que van acompañados de algún familiar, el cual quiere indagar todos los pormenores de la vacante e interceder por su hijo o sobrino para que este se quede con el trabajo.
Adicto al celular: Para algunos es más importante una llamada entrante que seguir con la entrevista de trabajo, hay quienes no ofrecen disculpas al contestar una llamada y siguen como si nada.
Cada uno de estos candidatos se encuentran en los procesos de selección y muy seguramente ninguno de ellos se quedará con la vacante deseada, tenga en cuenta estas actitudes y evite ponerlas en práctica.
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